Olivia - Valencia

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El fiscal pidió hoy 17 años de cárcel para un hombre de nacionalidad rumana, Cornell L., a quien acusa de matar el 12 de abril de 2003 a un vecino de la localidad valenciana de Oliva para robarle el dinero que momentos antes había ganado en una máquina tragaperras en un bar de este municipio.

En la vista, que hoy concluyó en la sección tercera de la Audiencia de Valencia tras varias sesiones, la defensa, por su parte, reconoció únicamente que el acusado cometió un homicidio, una muerte que calificó de 'extraña' y 'gratuita' ya que negó el robo.

La defensa pidió que el tribunal imponga una pena de 10 años a su cliente, aunque dejó a la voluntad de la sala que considere si, como según afirmó que han declarado algunos testigos, el acusado iba bebido en el momento de los hechos, --un extremo que no pudo comprobar a través de muestras de sangre porque no se le realizaron--, y que tenga en cuenta que colaboró en la resolución del caso.

Según el relato del fiscal, que elevó a definitivas sus conclusiones en las que pide 13 años por homicidio y cuatro por robo, el acusado se encontraba sobre las 22.00 horas del 12 de abril de 2003 con un compatriota suyo en un bar de Oliva (Valencia), donde se dio cuenta de que un cliente, de entonces 53 años, jugaba a la máquina tragaperras y sacaba un premio de alrededor de 120 euros.

Al poco rato, el amigo del acusado decidió irse aunque él optó por quedarse un rato más. Más allá de la media noche, el cliente también salió del local y, según el fiscal, el acusado, que ya se había ido, le salió al encuentro en una calle poco transitada en la que la víctima había aparcado el coche.

El ministerio público sostiene que la víctima se negó a darle el dinero que llevaba, por lo que el acusado comenzó a pegarle de forma 'brutal e insistentemente' en la cabeza con dos sellos que llevaba en las manos sin que el cliente del bar pudiera defenderse ya que padecía gota crónica de muy larga duración que le producía severas deformidades en ambas manos y pies, así como en codos y rodillas.

Como consecuencia de los golpes recibidos, la víctima sufrió un traumatismo violento en forma de contusiones con objeto contundente en área cráneo-facial y comprensión externa del cuello, que le causaron la muerte. Posteriormente, el acusado cogió la cartera de la víctima y huyó del lugar.

Según el fiscal, en este caso, se produjo un homicidio con la circunstancia agravante de abuso de superioridad con el móvil del robo. 'Nadie mata a nadie por capricho', dijo, y añadió que no cree que el acusado sea un 'homicida nato' sino que es una 'persona normal' aunque 'el apetito material de dinero está las 24 horas del día en la mente de todos'.

Para esta parte, el 'brutal' homicidio 'no tiene explicación si no es por ánimo de lucro' y consideró que la víctima 'tuvo la mala suerte de sacar un premio de 120 euros' de una máquina tragaperras que vio el acusado y que quiso quedarse con él y por este motivo lo mató 'con una serie interminable de golpes con la mano derecha, llena de solitarios'. Se trata, dijo, de una muerte 'violenta, brutal, irracional y estúpida'.


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