Si usted va a cualquier casino, el juego que domina la mayor parte de la sala, es el tragaperras, y hay una buena razón para esto. Las máquinas tragaperras generan entre un 60% y 65% de las ganancias de los casinos. Millones de euros fluyen a través de estas máquinas cada año. Debido a su enorme popularidad, las máquinas tragaperras vienen con una gran variedad de costos y estilos.
La Máquina Tragaperras original, la “Campana de la Libertad” (Liberty Bell), fue construida por Charles Fey en San Francisco, Estados Unidos a finales del siglo 19. Pasaron poco más de 100 años y ahora las máquinas tragaperras vienen en cientos de variantes y muchas son manejadas por computadoras y tienen pantallas para mostrar el juego.
No todas las máquinas tragaperras son iguales. Los tragaperras de menor denominación (costo por apuesta) tienen un porcentaje de pago menor. Cuesta lo mismo comprar y mantener una máquina tragaperras de €0.05 que una de €0.25. Los entes reguladores de cada Estado, Provincia o País son los que determinan los porcentajes de pago de cada máquina tragaperras dependiendo de su denominación. Los mínimos por ejemplo en Las Vegas, Nevada son del 75%, aunque, debido a la gran competencia que hay, por lo general los porcentajes de pago son mucgho más altos que los mínimos establecidos por ley.
Historia
Hoy en día, la mayor parte de los jugadores están jugando a las máquinas tragaperras, pero esto no siempre fue así. En la década del 70, las tragaperras no se consideraban un verdadero juego de azar y eran jugadas principalmente por las acompañantes de grandes apostadores de juegos de mesa, tales como el póquer o el BlackJack. Los maridos era vistos con frecuencia entregando monedas para que sus mujeres jugasen a las tragaperras. Por aquel entonces, un apostador respetable nunca iba a ser visto sentado frente a una de estas máquinas.
Las tragaperras originales funcionaban mecánicamente, y algunos tramposos intentaban varios artilugios para tratar de ganar dinero. La gente trataba de todo un poco, desde el uso de imanes hasta perforar la máquina tragaperras para tratar de influenciar al mecanismo. Hasta existía un método legal conocido por pocos, que consistía en bajar la palanca de tal forma que se podía controlar una o varias de las ruedas de la máquina. Esto aumentaba enormemente las probabilidades de los jugadores y causaba preocupación entre los dueños de los casinos hasta que se solucionó el problema modificando el mecanismo. Los fabricantes siguieron modificando y mejorando estas máquinas tragaperras hasta las conocidas hoy en día.
Actualmente la gran mayoría de las máquinas tragaperras que se ven en los casinos son electrónicas, es decir, manejadas por computadora, por lo que la manipulación exterior es imposible y parte de la historia de las máquinas tragaperras.
Fue la introducción y rápida aceptación de las máquinas de tragaperras electrónicas lo que hizo de ellas lo que hoy son. Los operadores de casino han desarrollado nuevas líneas de máquinas tragaperras electrónicas que ofrecen gráficos vívidos y excitantes efectos de sonido. Los operadores de casino también ofrecen otras ventajas, como ser el haber conectado máquinas tragaperras entre si y sacando un pequeño porcentaje de cada juego y colocándolo en los “Pozos Acumulados”. Si nadie gana los pozos acumulados en algún tiempo, puede llegar a acumular grandes cantidades de dinero, y aunque las probabilidades sean pequeñas un jugador puede ganar muchísimo dinero. Estos pozos acumulados también ayudaron a aumentar enormemente la popularidad de las tragaperras.
Las máquinas tragaperras son, hoy en día, la forma de apuesta más popular en los casinos, y son las que dan a los operadores de casino un 60% de sus ganancias totales.